Anhelos

Si yo pudiera saber donde buscarte,

donde encontrar tu corazón amado,

como llenar de sonrisas tus labios,

cuando tenerte y que dejes de negarte.

Si yo supiera la forma de abrazarte,

donde dejar mi aliento con tu aroma,

como juntar tu boca con mi boca,

cuando mecer tu pelo lentamente.

Si yo tuviera el cielo para darte,

donde escuchar tu voz tierna… suave,

como tocar tu alma con mi ansia,

cuando beber el agua de tu fuente

¿Dónde estás que no puedo ni verte?

¿Cómo saber si siempre estás ausente?

¿Cuando llegar para que no te alejes?

Jóse Saroa

Sin armadura

La armadura de Quijote
yo la quise hoy probar
y en la tierra los gigantes
no me dejaron andar.
Con el penacho no ví,
con los guantes no palpé,
las espuelas no calcé,
lanza en ristre no tomé
total… ¡Para qué!.
El escudo lo dejé
que tantos hoyos
tenía que parecía un gruyere…
¿Con el resto?… ¡Ni lo sé!.
Total que desnudo fui,
por el camino caí
y luego me levanté,
la cabeza yo giré
y las estrellas gocé,
mis manos estaban frías
con fuego las calenté,
mis pies ya no erán sostén…
tan destrozado quedé
cuando el camino acabé
que el pobre de Sancho dijo:
“Vivid, señor, pero al tiempo
dad descanso a vuestros sueños,
a la realidad cordura,
a vuestro cuerpo sustento,
a vuestro cansancio lecho.
Luego si querer quereis
¡Soltad vuestras amarguras!
y a Dulcinea, de mi parte,
deis por favor mis recuerdos.”

Jóse Saroa

Ver sin mirar

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Dicen que nunca Tú has visto
ni Sevilla ni Triana,
que ni siquiera distingues
la torre de Santa Ana,
que cuando pasas el puente
no ves del rio su agua,
no ves a Tu Madre Carmen
llorando desde una barca,
que cuando en la madrugá
el altozano te llama
no ves tu calle Castilla
Patrocinio de Tu estancia…
Dicen que nunca tu has visto
ni Sevilla ni Triana
¡Que sabrá la gente, Padre,
lo que tu nube no alcanza!

Si hiciste ver a los ciegos,
a los mudos diste el habla
y hasta a los muertos volviste
de su tumba a la esperanza.
¡Que sabrá la gente, Padre,
lo que tu nube no alcanza!

*

Dicen que nunca Tú has visto
ni Sevilla ni Triana,
¡Que sabrá la gente, Padre,
lo que tu nube no alcanza!

Jóse Saroa