Tierra roja

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Donde la tierra es aire

y el aire tierra.

Donde el hombre es ave

y el ave…¡Presa!.

Suenan tambores:

Alegrías, tristezas, paz y guerra.

Roja tu piel, roja tu tienda,

roja tu sangre, roja tu tierra.

Tiempos pasados llenos de leyendas,

de grandes personas, de hazañas épicas.

La pradera era vida, el pueblo Naturaleza;

todo en armonía con vidas…¡Plenas!.

Roja tu piel, roja tu tienda,

roja tu sangre, roja tu tierra.

Tiempos acabados,

masacre, conquista, traiciones, vilezas;

sembraron de espanto la pradera…¡Yerma!.

El búfalo murió, blancas calaveras,

vientres vacíos sirvieron de blanco

a blancas… ¡Cabelleras!.

El exterminio casi consigue su proeza…

¡Sombras negras!.

Roja tu piel, roja tu tienda,

roja tu sangre, roja tu tierra.

Hoy

en una hermosa noche llena de estrellas,

a la luz de una hoguera,

un anciano…¡Me enseña!.

Su sabiduría mi esperanza llena,

donde la tierra es aire y el aire tierra,

donde el hombre es ave y el Espíritu…

¡Vuela!.

Jóse Saroa

¡Cantad, reíd!

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El canto del cuco marca las horas

y el de las bombas… la muerte.

Reíd bajo el olor fétido de la peste

bajo el olor de los niños al descomponerse,

cantad por el camino alegre de los inocentes,

reíd por la mortal angustia de los que no pueden

soportar la lucha y ver caer la gente,

cantad para que no escuchéis

los gritos exhaustos de los que de hambre mueren,

reíd al contemplar los cuerpos inertes

de las que un día fueron hermosas mujeres…

¡Cantad, reíd, cantad, reíd!

porque al sufrimiento… ¿La risa detiene?

porque al reír… ¿La muerte no nos viene?

¡Despiadados sois con vuestra propia mente!

porque al reír… ¡el sufrimiento viene!

porque al cantar… ¡la muerte no se detiene!

¿Por qué seguir fingiendo parecer indiferente

si hasta las piedras padecen el sufrimiento y la muerte?.

La piedra que no la flor,

que siendo la piedra… piedra

tiene mejor corazón

que las flores que en su tallo

sólo recogen rencor.

Sentid, pero al sentir

meditad que hay niños que desconocen

la hermosura de la risa y la belleza de un cante…

que la piedra, siendo piedra, tiene mejor el semblante

que la flor entre la cual brotan semillas de sangre,

sangre de los inocentes,

sangre que tan sólo vale

para que canten y rían

los que no tienen bastante

y que sedientos de… ¡Nada!

la nada buscan en… ¡Balde!.

Jóse Saroa

Atardecer

Doradas aguas

de orillas blancas,

donde la ola es lágrima

y el viento balsa.

Sol ruborizado

porque se marcha,

la luna trae plata,

en el horizonte

su fulgor resalta.

Nubes que se alzan

en torbellinos de alabanzas,

modelan figuras

llenas de nostalgias.

Me siento agua,

que limpia, que sacia.

Me siento orilla,

donde tú descansas.

Me siento nube,

sueños que no acaban.

*

La oscuridad me embarga,

ya no soy, no estoy

mi tiempo navegó

en navío de plata.

Jóse Saroa

Anhelos

Si yo pudiera saber donde buscarte,

donde encontrar tu corazón amado,

como llenar de sonrisas tus labios,

cuando tenerte y que dejes de negarte.

Si yo supiera la forma de abrazarte,

donde dejar mi aliento con tu aroma,

como juntar tu boca con mi boca,

cuando mecer tu pelo lentamente.

Si yo tuviera el cielo para darte,

donde escuchar tu voz tierna… suave,

como tocar tu alma con mi ansia,

cuando beber el agua de tu fuente

¿Dónde estás que no puedo ni verte?

¿Cómo saber si siempre estás ausente?

¿Cuando llegar para que no te alejes?

Jóse Saroa

Sin armadura

La armadura de Quijote
yo la quise hoy probar
y en la tierra los gigantes
no me dejaron andar.
Con el penacho no ví,
con los guantes no palpé,
las espuelas no calcé,
lanza en ristre no tomé
total… ¡Para qué!.
El escudo lo dejé
que tantos hoyos
tenía que parecía un gruyere…
¿Con el resto?… ¡Ni lo sé!.
Total que desnudo fui,
por el camino caí
y luego me levanté,
la cabeza yo giré
y las estrellas gocé,
mis manos estaban frías
con fuego las calenté,
mis pies ya no erán sostén…
tan destrozado quedé
cuando el camino acabé
que el pobre de Sancho dijo:
“Vivid, señor, pero al tiempo
dad descanso a vuestros sueños,
a la realidad cordura,
a vuestro cuerpo sustento,
a vuestro cansancio lecho.
Luego si querer quereis
¡Soltad vuestras amarguras!
y a Dulcinea, de mi parte,
deis por favor mis recuerdos.”

Jóse Saroa